Esta vez no pretendo rimar, solo quiero despertar a ese duende que duerme sin cesar en aquel rincón tal vez del bienestar. Puede que ese pequeño personaje tenga hasta nombre, quien sabe...
Me puse a indagar el por qué de esta felicidad que últimamente me llena sin parar, pregunté a miles de personas que me rodeaban pero lamentablemente ninguna sabia decirlo realmente.
Siendo así fui yo la que decidí pensar en esa extraña sensación cuando me deja sin respiración. No se por qué esa frustración, el sentir que me ahogo justo después de que me diga adiós.
Es algo diferente, inexistente es así cuando me besa lentamente. No se por qué encontré conexión, entre esa gran felicidad y tu manera de amar. Quizás tal vez por necesidad, o tal vez sea realmente la verdad.
Decidí intentarlo una vez más, decidí entrar por ese gran ventanal y asomarme a aquel rincón de la felicidad.
Sin dudas y preámbulos allí esta ese duende cantando, sin querer empecé a escuchar latidos de un corazón, no sabia que hacer, entrar y preguntar, o seguir buscando esa respuesta sobre mi plena felicidad en cualquier otro lugar...
Pero antes de marchar, aquel duende me escuchó suspirar y me vino a preguntar:
-¿Que es eso que no te deja descansar?
+ Es algo que no se si será verdad, me muero de ganas por despertar porque estoy segura que de un sueño se tratará, siento morir cuando se decide despedir, es esa pequeña personita que sin querer abrió esa puertecita; pero aun así busco mi felicidad, pero al pensar en Él relaciono las dos cosas sin querer. No se porque será ¿es un sueño o se trata de mi realidad?
El duende no pudo resistir, se tubo que decidir para explicar que hacia Él desde el principio allí y así todo seria más fácil para mi.
Me contó todo lo que el vivió, que siempre estuvo dando tumbos entre Él y yo para ir transportando el amor que día a día crecia en nuestro interior y poco a poco el sabía que su trabajo terminaria, sabía que entre esa persona y yo crecía algo que no existe en el exterior que solo nosotros dos podemos convertir en una historia de dos.
Y la hora le llegó mi duende interior se marchó, su misión era conservar el amor entre mi amado y yo hasta que todo fuera una historia de amor entre el y yo en la que ya no hiciera falta preguntar el porqué de esa felicidad, porque la respuesta era obvia asi sin más.
Porque todos nosotros tenemos un pequeño duende dentro, quizás diferentes nombres les hayamos puesto, quizás sea hasta una hoja de papel, en la que contar de una vez eso que un día no pudiste hacer, pero es así, no renuncies a respuestas necesarias que tienes ante tus ojos porque sino puedes poner, aquello que es completamente cierto del revés.

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