Como una canción tocada sólo para mí, así sentía la yema de sus dedos en mi pelo, tocaba mi espalda y... poco después me abrazaba.
Lo amaba por encima de todo, amaba su sonrisa sus 13 cambios de humor, sus enfados.
Me hacía perder la cordura, me robaba la poca estabilidad mental llevándome a la locura. Pero me gustaba así, sólo cosa de dos; suya y mía, sólo nuestra.
Me volvía loca cuando para no escuchar mis palabras, me besaba como si hiciese años que no lo hacía, le encantaba hacerlo, lo sé, pero más aun me gustaba a mi cuando sabía que se acercaba uno de esos mágicos momentos.
Magia acompañada de amor, pinceladas de dulzura que han echo posible lo que muchos años perdurará.
No hay comentarios:
Publicar un comentario